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La realidad detrás de las exclusiones en los seguros

Las exclusiones en los seguros son, probablemente, la parte menos leída de cualquier póliza. Cuando ocurre un siniestro y la cobertura no responde como el cliente esperaba, casi siempre es por ellas. Aun así, no suelen revisarse con detalle al contratar un seguro, lo que provoca malentendidos y frustraciones evitables.

En esta publicación analizamos por qué existen, cuáles son los errores más comunes al interpretarlas y cómo puedes evitar que una exclusión te deje sin la protección que pensabas tener.

¿Qué son realmente las exclusiones en los seguros?

Las exclusiones son límites que definen hasta dónde llega una póliza. Sirven para evitar confusiones y marcar con precisión qué riesgos asume la aseguradora y cuáles no. 

Aun así, es habitual que el asegurado solo recuerde lo que el seguro  cubría en líneas generales, y no aquello que estaba expresamente fuera de cobertura. 

Aquí repasamos las exclusiones más comunes y por qué pueden generar confusión.

Daños por falta de mantenimiento

Muchos clientes creen que, si algo se rompe, el seguro lo arreglará. Pero la mayoría de las pólizas excluyen cualquier daño derivado del desgaste, corrosión, filtraciones antiguas o falta de mantenimiento básico. 

Ejemplo. Una gotera que lleva meses filtrando, aunque el cliente la note de golpe, no suele considerarse “daño súbito y accidental”, sino un problema progresivo. Por eso, no se cubre.

Daños voluntarios o negligencia grave

Las pólizas excluyen siniestros provocados intencionadamente o por imprudencias evidentes. Esta parte suele generar conflicto porque la línea entre “accidente” y “negligencia” no siempre es sencilla. 

Ejemplo. Un incendio provocado por una vela colocada junto a cortinas. No es intencional, pero se considera uso negligente.

Bienes no declarados o incorrectamente descritos

Esto ocurre mucho en seguros de hogar, empresas o comercio, si no se declara un bien o si su valor real no coincide con lo incluido en la póliza, es muy probable que no esté cubierto. 

Ejemplos habituales: 

  • Tener paneles solares, pero no haber comunicado su instalación. 
  • Ampliar un local o maquinaria sin actualizar la póliza. 
  • Añadir mobiliario o equipos nuevos sin revisarlo. 

Exclusiones por uso profesional

Muchos clientes desconocen que los seguros de hogar no cubren daños derivados de actividades profesionales dentro de la vivienda (taller, despacho, comercio, almacenaje…). Esto también ocurre en vehículos utilizados para fines distintos a los declarados.

Eventos climáticos no incluidos

No todos los fenómenos atmosféricos están cubiertos igual.  Muchas pólizas marcan límites de intensidad para viento, lluvia, nieve o granizo. 

Ejemplo. Una tormenta con viento de 60 km/h puede no estar cubierta si la póliza exige un mínimo de 80 km/h.

Daños anteriores a la contratación

Si existía un daño previo no reparado, el seguro no lo cubrirá, aunque el siniestro suceda después. 

Exclusiones por condiciones especiales o franquicias

A veces el problema no es que la póliza no cubra, sino que tiene una franquicia que el cliente desconocía. También puede ocurrir que la cobertura exista, pero solo hasta un límite económico inferior al daño producido. 


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Preguntas frecuentes sobre las exclusiones en los seguros

¿Por qué existen tantas exclusiones en los seguros?

Porque cada póliza define unas coberturas concretas y un precio acorde. Sin exclusiones, el seguro tendría que asumir cualquier daño, lo que haría imposible mantener primas razonables. 

¿Cómo evitar que algo quede fuera de cobertura sin saberlo?

Tres claves: 

  1. Revisar tu póliza al contratarla. 
  2. Informar siempre de cambios relevantes (obras, nuevas instalaciones, compras de valor…). 
  3. Contar con un corredor, que te interpreta las condiciones y te avisa de lo que debes actualizar. 

¿Qué hago si me rechazan un siniestro y no estoy de acuerdo?

Es posible solicitar: 

  • Revisión argumentada del rechazo. 
  • Mediación con la aseguradora. 
  • Informe pericial independiente. 

En muchos casos, una correcta defensa del corredor permite reconducir el siniestro. 

¿Por qué contratar a un corredor de seguros reduce estos problemas?

Porque analiza tus riesgos, te explica las exclusiones con claridad, revisa tus pólizas y actúa como mediador cuando surge un conflicto con la aseguradora. 

 

Las exclusiones no son un enemigo, pero conocerlas es imprescindible para evitar sorpresas. Una póliza bien contratada y entendida es la mejor forma de proteger tu patrimonio y evitar frustraciones cuando ocurre un siniestro. 

Si necesitas contactar con nosotros, puedes hacerlo a través de este formulario, por teléfono (900 370 550) o a través del mail polizaplus@nb21.es.     

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